El Cinematógrafo: Crítica de Tomboy, de Céline Sciamma

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El Cinematógrafo: Tomboy, de Céline Sciamma

Comenzamos el año y comenzamos con una nueva sección, El Cinematógrafo. En esta sección podrás encontrar diversos artículos y críticas relacionadas con el mundo del Cine, principlamente películas clásicas o filmes que no sean de reciente producción.

En esta ocasión, dedicamos el mes de Enero de 2017 a las Mujeres Directoras, un ciclo que comenzamos con Céline Sciamma y su obra Tomboy.

Comenzamos la sección con Tomboy, una película dirigida por Céline Sciamma y que llegó a la gran pantalla en 2011 procedente de Francia. Una cinta que nos recuerda a la belleza y dulzura que nos presentó Kimberly Peirce en Boys Don’t Cry (1999).

Sinopsis

Tomboy narra la historia de Laure, una niña de 10 años transgénero que, tras mudarse con su familia a un nuevo barrio, se hará pasar por chico debido a su aspecto y su corte de pelo. El verano se convierte así en un parque infantil donde Laure se convertirá en Michael, un niño como el resto. Todo el grupo lo acogen como a un chico más e incluso la niña del grupo, Lisa, se termina enamorando de él. Pero la vuelta al cole revelará su secreto.

Sciamma y su elegante atracción por los conflictos adolescentes

Tomboy es el segundo largometraje de Sciamma, quién en 2007 lanzaba Lirios de Agua (Naissance Des Pieuvres), con un despertar adolescente con una atracción lésbica en el centro.

Sciamma saca a relucir una vez más su capacidad y sensibilidad para abordar el conflicto de identidad sexual de una niña de 10 años como punto de partida para la narrativa de esta historia.

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Zoé Héran como Laure (Michael) en Tomboy (2011)

Tomboy busca ser una delicada, pero concreta, aproximación a la ofuscación que provoca vivir en un cuerpo que crees no te corresponde, un hecho que Sciamma nos transmite con simplicidad, utilizando un trozo de plastilina y un partido de fútbol que lo cambiará todo.

Pero además, una elegante relfexión sobre los arquetipos sociales y el autodescubrimiento. Sciamma firma una obra que fácilmente podría ser el comienzo de una serie española (por duración) que coparía todas las audiencias.

A medio caballo entre lo docuemental y la ficción

Tomboy no acepta miradas convencionales ni miradas ancladas en la falsa idea de que todo está explicado porque no hay nada que explicar. Sciamma decide contarnos una historia con guión propio y rodada en tan sólo 20 días.

Si Sciamma tuvo 20 días para rodar la película, en la cinta no tendrás ni 20 minutos para comprender los diversos giros de la historia que, con frecuencia, parece más un documental que una pieza de ficción.

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Jeanne Disson y Zoé Héran en Tomboy (Foto: Pyramide Distribution)

Con una dramaturgia fílmica soberbia, la directora se centra en dos ambientes: la casa donde cada miembro de la familia convive con sus propios fantasmas y el ilimitado y libre mundo del bosque.

La cinta deja muchas incógnitas en el aire, demasiadas para un espectador necesitado de guía, pero aborda con muchísimo tacto y sin morbosidad un tema tan delicado como éste.

Tomboy es uno de los retratos más delicados y conmovedores del cine reciente sobre los conflictos de la adolescencia. Sciamma nos acerca al rostro y cuerpo de Laure, examinando la maravillosa relación que tiene con su hermana pequeña, la empatía con su padre y la vaga tensión que hay entre la madre y ella. Todo esto unido al deseo precoz y silenciado por su nueva amiga.

Sin que sobre una palabra, un plano o una nota, Sciamma nos acerca al detalle la gran aventura que supone para una niña de 10 años la transformación en su alterego, Michael.

82 minutos llenos de sentimientos y emociones para responder a una pregunta tan clara y sencillo como “¿Cómo te llamas?

Sciamma nos seduce con Tomboy a través de sugerencias, de intuiciones, dejando de lado las evidencias y certezas que nos tiene acostumbrado el cine actual. Aquí justo es donde reside la belleza de esta obra.

Siempre en busca de la luz

Junto a Laure (o Michael) aprendemos de seducción, a hablarnos con miradas, a escupir, descubrimos los primeros celos y deseos apegados al desconocimiento y el miedo.

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Siempre en la búsqueda de la luz rehuiendo de la oscuridad, la cámara, sensible y luminosa, nos narra la historia bajo la atenta mirada de Lorenzo (tal y como cantaba Marisol en ‘Ha llegado un Ángel’).

Sciamma juega continuamente con el espectador, conocedor de que tarde o temprano se descubrirá el engaño, sino que opta por un cierre humanista que no tiene pérdida y que, sin duda, merece los 82 minutos de película tan bien llevados.

El arte de dirigir a los niños

Fundamental es saber dirigir a tus actores, pero si encima son niños, más. Y si encima tienen que recrear un sentimiento de transgénero más, si cabe.

Reparto: Zoé Héran, Malonn Lévana, Jeanne Disson, Sophie Cattani, Mathieu Demy, Cheyenne Lainé

Sciamma es capaz de hacerlo con total dulzura y calidad. Nos encontramos a Zoé Héran en todo su apogeo artístico. Merecido es ese galardón logrado en el Bafici de 2011.

Además del talento que Héran, podemos disfrutar de las actuaciones tan correctas del resto de niños, sobre todo de la jovencísima Malonn Lévana, algo más flojas son las de los adultos.

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Zoé Héran en Tomboy (2011)

Todo esto aderezado con la música de Para One, electrónica, pero atractiva que nos desliza por la historia con mucha ternura y acierto.

Te gustaría sí… te gustan los conflictos de adolescentes

Lo Mejor: su sensibilidad

Lo Peor: no conocer la evolución del personaje

Sobre Sciamma

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Célince Sciamma, directora y guionista francesa

Céline Sciamma es una directora y guionista francesa que apuesta por las historias y composiciones minimalistas, fruto de su enseñanza en la escuela francesa La Fémis y de su mentor, Xavier Beauvois.

Formalista e idiosincrática (notable por su falta de diálogo y por su estilizada puesta en escena), la obra de Sciamma comienza en 2007 con Lirios de Agua. En sus tres obras principales (a las ya mencionadas hay que sumar Girldhood, un drama francés lanzado en 2014, Sciamma muestra su interés por la fluidez del género y la identidad sexual de las niñas durante la adolescencia.

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