El Cinematógrafo: Crítica de El Último Viaje de Robert Rylands, de Gracia Querejeta

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Tras traer a El Cinematógrafo a Céline Sciamma y a Isabel Coixet, hoy damos la bienvenida a la cineasta española Gracia Querejeta en este ciclo dedicado a las Mujeres Directoras.

Querejeta, hija del iluste Elías Querejeta ha logrado dejar atrás la estela de su padre y labrarse un nombre propio dentro de la industria. Entre su galardones más destacados encontramos la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al Mejor Director ganado en 1997 por la obra que hoy presentamos en la sección. Dicha medalla la volvió a ganar por Mejor Director y por Mejor Guión Orginal gracias a Héctor (2004).

También ha logrado varias nominaciones a los Premios Goya a lo largo de su carrera, aunque ninguno de los galardones terminó llevando su nombre.

En esta ocasión, presentamos a Querejeta con su obra El Última Viaje de Robert Rylands, un filme lanzado en 1996.

Sinopsis

Nadie ha sabido nada del profesor y arqueólogo Robert Rylands (interpretado por William Fanklin) desde que se marchó de Oxford hace diez años.

Reparto: Ben Cross, William Franklin, Cathy Underwood, Kenneth Colley, Gary Piquer, Perdita Weeks, Lalita Ahmed, Karl Collins, Maurice Denham

Nadie ha sabido nada del profesor y arqueólogo Robert Rylands desde que se marchó de Oxford, hace ya diez años. Ahora, a punto de cumplir los sesenta, regresa a Inglaterra para declarar ante el comisario Archdale (Kenneth Colley) todo lo que le sucedió durante su larga ausencia. Su relato, que durará toda una noche, desvelará una intrigante historia de amor en torno a varios personajes.

La llegada a Oxford de Juan Noguera (Gari Piquer), un español que va a estudiar a la universidad, es el desencadenante de los posteriores acontecimientos. El tutor de Juan es Alfred Cromer-Brake, un hombre de gran prestigio y reputación que lo recibe con el afecto y cariño propios de un padre. Sin embargo, el joven no tarda en descubrir que su protector oculta un secreto, una misteriosa relación con Robert Rylands, de la que nadie parece estar dispuesto a hablar.

Guión

El Último Viaje de Robert Rylands cuenta con un guión escrito por Elías y Gracia Querejeta, basándose en la novela “Todas las almas“, de Javier Marías, aunque esta “adaptación” estuvo llena de polémicas debido a las grandes libertadas artísticas entre una obra y otra.

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Fotograma de El Último Viaje de Robert Rylands

Estas libertades artísticas que se tomaron los Querejeta terminó en los juzgados dando la razón al novelista.

El guión, sin embargo, tiene una diferencia fundamental. La directora y Elías decidieron centrarse en otras cuestiones, como la relación homosexual. La trama nos presenta una relación de lo más corriente, un amor maduro y con total naturalidad.

La historia comienza con Robert Rylands (William Franklin) y cuya confesión nos guiará a lo largo de toda la trama a través de flashbacks que nos presentan a los diversos personajes de la historia. Entre estos personajes encontramos a Juan, un español que llega para dar clase en Oxford y que hará el papel de los ojos de los espectadores.

La homosexualidad con naturalidad

Gracia Querejeta nos presenta una relación homosexual de una manera muy normal. Contando con que nos encontramos en la década de los 90, llama la atención que no nos encontramos ante unos personajes que tengan que asimilar o anunciar su condición sexual, sino que nos presenta un amor homosexual maduro y adulto.

Escena de El Último Viaje de Robert Rylands de Gracia Querejeta
Escena de El Último Viaje de Robert Rylands de Gracia Querejeta

Gracia y su juego con los elementos

A lo largo de todo el guión, Gracia Querejeta van sembrado diversos elementos simbólicos a los que recurre de manera común durante toda la cinta.

Uno de estos elementos son las ventanas. Una herramienta que utiliza la directora para que los personajes se acerquen al mundo y rompan su aislamiento.

Utiliza también el árbol, un elemento muy importante en su obra. Ya lo empleó en su ópera prima, Una Estación de Paso (1992). Se trata del árbol al que intenta subir la niña, pero que lo tiene prohibido. Representa esa atalaya desde la que podría descubrir el secreto que le están ocultando.

Hay más, el botón Robert Rylands, un elemento que le hace presente incluso cuando todavía no ha llegado y que también es el desencadenante de diversas consecuencias.

Otro de los elementos es el creado por el escenario del río, un paisaje que emplea Querejeta para recrear lugares de reencuentros y despedidas con el que logra una atmosfera muy especial e interesante.

Oxford y cómo recrearse con los paisajes puede favorecer, y mucho, a una película

Ya en la novela queda claro que esta obra tenía que rodarse en Oxford, pero se trata de una magnífica elección, ya no sólo los paisajes y localizaciones sino la idea de repartir la producción en nueve semanas. Esto es algo que la cinta agradece mucho, pues permite a la directora recrearse con los paisajes y con los escenarios tan otoñales de las afueras de la ciudad británica.

La cinta no apuesta por centrarse en los entresijos del mundo académico, sino que busca un enfoque diferente, centrándose en indagar en el mundo interior de los personajes.

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Fotograma de El Último Viaje de Robert Rylands

Actuaciones, música y otras cuestiones

El apartado de las actuaciones es quizá la pata más floja de esta obra. Los actores, quizá por su inexperiencia, en general, en el oficio, no terminan de transmitir lo que el completo guión de los Querejeta (y Javier Marías) busca.

En cuanto a la música, la composición realizada por Ángel Illarramendi es bastante buena y nos propone una mirada que, en ocasiones, sostiene todo el peso dramático de la acción, en parte, por las carencias en la Dirección de Actores.

La fotografía de Antonio Pueche es de lo mejor tecnicamente de la película, muy correcta y apropiada para la obra que nos presenta Gracia Querejeta.

En definitiva, una cinta bastante interesante en la que conviven los sentimientos, la pesadumbre y la melancolía. Aunque, en ocasiones, pueda hacerse un tanto plomo.

Lo Mejor: El juego de elementos

Lo Peor: Las actuaciones

Nota: 7

Sobre Gracia Querejeta

Habiendo estudiado Historia Antigua, Gracia Querejeta siguió los pasos de su padre, el gran productor Elías Querejeta, y se incorporó al mundo del cine, logrando hacerse un nombre propio en la industria.

Gracia Querejeta
Gracia Querejeta (11/12/2013 – EFE/Armando Arorizo)

Su carrera cinematográfica comienza en 1992 con Una estación de paso que acaparó buenas críticas. Tras ello, lanzó en 1994 la cinta que hoy traemos a El Cinematógrafo, El Último Viaje de Robert Rylands y después Cuando Vuelvas A Mi Lado. Sin embargo, su gran apogeo no llegó hasta la década de los 2000, cuando lograba dos Biznagas de Oro del Festival de Málaga con Héctor en 2004 y diversas nominaciones a los Premios Goya con Siete Meses de Billar Francés.

Además, se ha labrado una gran reputación realizando diversos documentales y grabando algunos capítulos de serie y cortometrajes, como El Viaje del Agua (ex aequo) con el que en 1990 lograba un Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción.

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