Crítica: Un espía y medio

Un espía y medio es una de esas películas que de primeras te parece de arriesgar poco, pero que luego terminar por sorprenderte. Una buddy movie más protagonizada por una disparatada pareja, un ex adolescente obeso convertido en fuerza bruta, Bob Stone, encarnado por Dwayne ‘The Rock’ Johnson y el que fuese la gran estrella del instituto que termina convirtiendose en contable, Calvin Joyner, interpretado por Kevin Hart.

El pasado de ambos será el eje principal de su relación de tal manera que Joyner tratará de recuperar su autoestima adentrandose en el mundo del espionaje al que se ve abocado tras la aparición de Stone, el joven que sufría bullying y terminará luchando contra los “abusones” como agente de la CIA.

El film dirigido por Rawson Marshall Thurber se encuentra a medio caballo entre Cuestión de Pelotas y Somos los Miller. La gracia de la película no residen en la historia policiaca, ni mucho menos, sino que recae en la relación entre Stone y Joyner y la forma en la que se aprovecha para generer numerosos gags con gran fuerza y potencial cómico que aporatan una gran fluidez y buenos momentos a la propuesta.

En definitiva, la gracia de la pelícual está en el casting de la misma y no tanto en el guión. Con un montaje acorde, música adecuada y bien empleada y una dirección de foto correcta a cargo de un habitual de este tipo de películas, el canadiense Barry Peterson, la película no destaca por la técnica ni por el guión, pero la perfecta unión que crean Johnson y Hart es un acierto que llevará a muchos a los cines.

Con Un espía y medio, Dwayne Johnson se reafirma como el gran actor que es, capaz de unir el humor y la acción para llenar la pantalla en todos los sentidos.

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Además de todo esto, Un espía y medio tiene ciertos toques que le aportan ternura a la historia. Pinceladas sobre lo que implica envejecer y tener que enfrentarse a la realidad y ciertas decepciones vitales. A esto hay que sumarles sus suaves pero marcados mensajes ‘anti-bullying’, algún que otro chiste de mal gusto y algún toque de homofobia ocasional. Esto no es más que la muestra de que lo políticamente incorrecto no es más que un plus a las películas de comedia.

En cuanto a la música, podemos escuchar temas como ‘Confident‘ de Demi Lovato, ‘Song 2‘ de Blur, ‘Jump Around‘ de House of Pain o ‘Jumpman‘ de Drake y Future.

Lo mejor: Dwayne Johnson y Kevin Hart.

Lo peor: La trama de espionaje.

Nota: 8/10

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