Crítica: Gernika de Koldo Serra

Compartir

Estos días se celebra en el País Vasco la 33ª Edición de la Semana del Cine Vasco, que se celebra entre los días 20 y 25 de febrero. Esta semana, reune en Vitoria los mejores trabajos realizados o producidos durante el 2016 por profesionales vascos. Entre estos trabajos destacan cintas como 100 Años de Perdón, Igelak y Gernika.

Y es esta última, Gernika de Koldo Serra, la cinta de la que hablamos hoy en Monsters Of Swag.

Sinopsis

Reparto: María Valverde, James D’Arcy, Jack Davenport, Burn Gorman, Ingrid García Jonsson, Álex García, Julián Villagrán, Irene Escolar, Joachim Paul Assböck, Bárbara Goenaga, Víctor Clavijo, Natalia Álvarez-Bilbao, Elena Irureta

Gernika es una historia que gira alrededor de la población vasca bombardeada por la aviación nazi en abril de 1937, en el marco de la Guerra Civil Española. En ese contexto, la joven Teresa (María Valverde), una censora de la oficina de prensa republicana chocará con Henry (James D’Arcy), un periodista americano en horas bajas que está cubriendo el conflicto.

Teresa, cortejada por su jefe, Vasyl (Jack Davenport), asesor soviético del gobierno republicano, se sentirá atraída por el idealismo durmiente de Henry y querrá despertar en él la pasión por contar la verdad de los hechos, algo que fue su principal objetivo un día y que había abanadonado.

La Guerra Civil como un melodrama clásico

Desde el primer fotograma de Gernika, la cinta se demuestra como una extraña y curiosa cinta bélica y más rara aún como una película típica de la Guerra Civil. Es más, la historia de amor entre el periodista y la censora es más un melodrama clásico con tintes de cuento moralista que de cualquier otro género bélico.

Director Koldo Serra

Guión: Carlos Clavijo Cobos, Barney Cohen. Historia de José Alba

Fotografía: Unax Mendia

 

Él es un tipo desengañado que sólo cree en la supervivencia y que ha abandonado sus sueños y deseos de contar la verdad. Ella vive en un desencantado todavía más triste, una periodista obligada a diario a censurar las crónicas de los reporteros por imperativo del gobierno republicano.

Koldo Serra ha querido trasladarnos a un escenario de sobre conocido, pero con un punto de vista diferente y no tan trillado.

Crítica de Gernika
Cartel de Gernika, de Koldo Serra

Nada tiene que ver con el color sepia con el que siempre nos cuentan la Guerra Civil, no. Serra nos lo cuenta con los verdosos parajes de las colinas de las Ardenas, aportando así un toque diferenciador.

Sin embargo, el director vasco peca de objetivo y nos cuenta la cinta con una planificación estrictamente clásica, incluso académica, empeñandose en colocar la cámara a la altura de los ojos, dejando así que la acción transcurra de manera ordenada y coherente.

Ficción histórica

Gernika nos cuenta durante toda la cinta un hecho real, la destrucción de Guernica, un bombardeo relacionado con la Operación Rügen que marcó un antes y un después en el mundo militar, al igual que haría Hiroshima y Nagasaki. Esta población española sería destruida por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana en el marco de la Guerra Civil española.

Una mujer detenida con la llave en la mano de una casa que ya no existe, un refugido acosado por el fuego en que una mujer franquista es admitida sin más réplica que la rabia del silencio, un vestido de boda reducido a cenizas… Serra hace uso de elementos ficticios como estos para contar una historia real, que todos conocemos, aunque sea la primera vez que llega a la gran pantalla.

Crítica de Gernika de Koldo Serra
Fotograma de Gernika

Dramaticamente superficial

El principal defecto de esta cinta es la superficialidad con la que Koldo Serra nos cuenta la historia. El dolor, la rabia y la compasión deberían apoderarse de la cinta y de los sentimientos del espectador, pero no es así. El cineasta nos cuenta una historia dramática, pero con una mirada estrictamente superficial y formal, pero nunca dramática ni trascendente.

El modo en el que Serra nos cuenta la historia, al más puro estilo cine de superhéroes, termina contagiando a los intérpretes, ligeramente pomposos. La cinta se queda en la superficie, sin penetrar en las tripas ni el drama que pide una historia como esta.

El guión no se centra en lo bélico, pero tampoco en lo político ni en lo amoroso. Como resultado de esta decisión, el resultado es un guión muy flojo que ni emociona ni transmite más que la sensación de estar viendo una bonita fachada de un edificio vacío.

Buena ambientación, fría narración

La cinta cuenta con una muy buena ambientación, estilosa y con un gran vestuario. Destaca la calidad de los efectos especiales, por los que, dicho sea, logró una nominación a los Goya. Serra ha sabido elegir correctamente de quién rodearse para los efectos especiales, el vestuario y el arte. Una dirección artística al más puro estilo superproducción, que se nos queda en nada por culpa de una fría y absurdamente superficial narración.

Crítica de Gernika, de Koldo Serra
Fotograma de Gernika

La música, que podríamos incorporar en la ambientación de la pieza, no es el mejor acierto. Fernando Velázquez, que acaba de ganar el Goya a Mejor Banda Sonora por Un Monstruo Viene a Verme, ha compuesto una banda sonora que no aporta, simplemente rellena el silencio. Cuando los personajes cambian, la música varía ligeramente, sin alterar su significado, quedando al final como un edulcorado frío.

Regia, sin mesura y, en ocasiones, saturando, la música de Velázquez no nos aporta lo que debería, no hace la función de una banda sonora de cine, sino que simplemente rellena. Una banda sonora que sigue los pasos de un guión mal construido.

La cinta de Koldo Serra podría pasar a la historia como la primera gran historia del Guernica en el cine, pero pasará a la historia como la fallida primera vez. Bonita, sí, pero con una mala narrativa.

Lo Mejor: La ambientación

Lo Peor: El guión, la narrativa

Nota: 4/10

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here