Los techos de Ciudadano Kane, un antes y un después en la escenografía del cine

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Reportaje: Los techos de Ciudadano Kane, un antes y un después en la escenografía del cine
Fotograma de Ciudadano Kane

Mucho se ha escrito sobre Ciudadano Kane. La ópera prima de Orson Welles que se estudia en todas las escuelas de cine y audiovisual marcó un antes y un después en la industria cinematográfica y en la manera de contar historias.

Fue en febrero de 1946 cuando la cinta llegaría a España, tras haberse filmado en 1941 y estrenado en Estados Unidos el año siguiente bajo el sello de la RKO.

Tras el éxito que logró Welles con La guerra de los mundos, la RKO le ofreció al nuevo “niño prodigio” un contrato que garantizaba un nivel de control artístico inaudito hasta la fecha, sobre todo para un joven de 25 años con poca trayectoria a sus espaldas.

El rodaje de la cinta comenzaba en julio de 1940, bajo un velo de sigilo por temor a las represalias que el magnate de la prensa William Randolph Hearst podría ejercer.

Reportaje: Los techos de Ciudadano Kane, un antes y un después en la escenografía del cine
Escena de Ciudadano Kane

Sin embargo, el guión llegaría a manos de Hearst que comenzó una batalla contra la película con el propósito único de que la RKO destruyera la cinta. Los tentáculos del magnate terminarían por provocar la cancelación del estreno mundial que se celebraría en el Radio City Music Hall y finalmente acabar con la carrera de Welles en Hollywood que terminó por venir a Europa con producciones menores (entonces lo parecían).

686.000 dólares costó la película, una cifra que no se recuperó, aunque la cinta sí deleitó a la crítica que, desde el principio, valoraron en alta estima la producción, incluso terminaría por llevarse un Oscar por el guión de Mankiewicz.

Sin duda la cinta ha sido una revolución, pero se ha pasado por alto el cambio que supuso un aspecto tan poco apreciado como un techo.

El techo en la escenografía

En los primeros años de la industria, se apostaba por situar las fuentes de luz de manera cenital (la que proviene de arriba). Dado que en los comienzos del cine se rodaba en exteriores con iluminación natural, cuando se empezó a rodar en los estudios, la luz seguía colocándose en la parte superior y, por tanto, no se colocaban techos.

Reportaje: Los techos de Ciudadano Kane, un antes y un después en la escenografía del cine
Fotograma de Ciudadano Kane

A medida que los argumentos se complicaban y los decoradores requerían modificar algunos espacios para recrear espacios con alturas reducidas, se comenzaron a colocar falsas vigas que descolgaban un poco, no mucho, pues los focos se situaban en esas estructuras.

Un ejemplo de esto es la cinta Raza (cinta cuya historia es obra de Francisco Franco), de José Luis Sáenz de Heredia, de 1941, en el café del Madrid “rojo”, en la cual una conjunto de vigas colgadas y pintadas de claro hacen las veces de techo.

Aunque la documentación no es 100% fehaciente, la gran mayoría de autores y estudiosos señalan a Ciudadano Kane como la primera película en la que se usaron techos enteros, una innovación altamente alabada por el avance en cuanto a realismo.

Reportaje: Los techos de Ciudadano Kane, un antes y un después en la escenografía del cine
Fotograma de Ciudadano Kane

Nada, la primera española

Nada, la primera película en usar techos en el cine español
Fotograma de Nada, de Edgar Neville

Muchos son los autores que achacan a los directores de fotografía el hecho de la falta de techos en los decorados, pues argumentan que se oponían a modificar la iluminación cenital y, en consecuencia, los techos.

Sin embargo, no es algo común en el mundillo, y es que casos como el del Director de Fotografía, Manuel Berenguer, contradicen esos argumentos. Tal y como recoge Francisco Llinas Mascaro en su libro Directores de Fotografía del Cine Español:

Empecé a hacer los techos porque no sabía trabajar sin ellos. Estaba acostumbrado a rodar en interiores naturales y para mí lo fácil era aprovecharme de ellos. La verdad es que con un plató abierto por arribe me encontraba bastante perdido. Por eso me negaba a que se hicieran techos móviles, aunque se empeñaran en el estudio

Si en el mundo se habla de Ciudadano Kane como la primera, en España, sería Nada, de 1947, la cinta dirigida por el madrileño Edgar Neville. Aunque en esto sí coinciden más los autores, también se destaca la obra de La Sirena Negra, del mismo año, donde José García Ubieta, escenógrafo, utilizaría techos.

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